- El acoso y el ciberacoso son formas de violencia repetida con un impacto significativo en la salud, el bienestar y el aprendizaje.
- Planes como “Escuela sin Bullying. Escuela sin Violencia” estructuran la prevención, la denuncia y la intervención en el contexto escolar.
- La familia, la escuela, los observadores y los servicios de apoyo desempeñan funciones complementarias y decisivas a la hora de proteger a las víctimas y exigir responsabilidades a los perpetradores.

El acoso escolar y el ciberacoso se encuentran entre los mayores desafíos que enfrentan las escuelas, las familias y los gobiernos en todo el mundo , afectando a millones de niños y jóvenes y poniendo en peligro su derecho fundamental a la educación, la seguridad y el bienestar emocional. En Portugal, al igual que en otros países, los datos muestran que el problema es frecuente, a veces silencioso, y tiene un profundo impacto en la salud mental, el rendimiento académico y la calidad de las relaciones sociales.
Esta guía global contra el acoso escolar reúne, organiza y explica de forma práctica y detallada las principales recomendaciones de organizaciones internacionales, el Ministerio de Educación de Portugal, el Colegio de Psicólogos de Portugal y entidades especializadas en la protección infantil . Aquí encontrará qué son el acoso escolar y el ciberacoso, cómo reconocer las señales de alerta, qué hacer si es víctima, agresor, observador, padre, madre, cuidador o profesor, así como programas, planes nacionales y recursos oficiales que existen para apoyar a las escuelas y a la comunidad.
¿Qué es el bullying y qué es el cyberbullying?
El acoso escolar es un conjunto de comportamientos agresivos, intencionados y repetitivos entre iguales, donde existe un desequilibrio de poder entre el agresor y la víctima . Este poder puede ser físico, psicológico, social (popularidad, pertenencia a un grupo de iguales) o incluso económico, y la agresión puede ser física, verbal, psicológica e incluso sexual. No se trata de una discusión aislada ni de un conflicto puntual: para que se considere acoso escolar, la agresión debe repetirse, seguir un patrón y dejar secuelas en la víctima.
El ciberacoso es, básicamente, acoso que se ha trasladado al mundo digital : se produce a través de redes sociales, mensajes, chats, videojuegos en línea, correos electrónicos o plataformas para compartir fotos y vídeos. Incluye insultos en los comentarios, la exposición de fotos íntimas o humillantes, la creación de perfiles falsos, la exclusión deliberada de grupos en línea, amenazas por chat y la difusión de rumores en el entorno digital. Aunque sea virtual, las consecuencias son muy reales y a menudo de gran alcance, ya que el contenido se difunde rápidamente y puede ser visto por muchas personas (véase el análisis del ciberacoso ).
Una característica preocupante del ciberacoso es su persistencia y visibilidad : la víctima puede ser atacada las 24 horas del día, sin límites geográficos, y el contenido puede guardarse, compartirse, comentarse y revivirse innumerables veces. El aparente anonimato del agresor también crea una falsa sensación de impunidad, lo que agrava la gravedad de los actos y hace fundamental saber cómo prevenir el ciberacoso.
Tipos de acoso: físico, verbal, psicológico, sexual y online.
El acoso escolar se manifiesta de diferentes maneras, y reconocer estos tipos ayuda a identificar el problema más rápidamente . A menudo, se presentan varios tipos al mismo tiempo; por ejemplo, un estudiante es empujado durante el recreo, insultado en clase y objeto de burlas en un grupo de WhatsApp (aprende sobre los tipos de acoso escolar ).
El acoso físico incluye conductas como golpear, empujar, patear, tirar del pelo, robar o dañar las pertenencias de la víctima (mochila, cuadernos, gafas, teléfono móvil, ropa). También abarca situaciones en las que el agresor impide físicamente a la víctima moverse, entrar en espacios o participar en actividades. Para obtener más información sobre las características del acoso físico , consulte materiales especializados.
El acoso verbal se refiere a insultos, amenazas, burlas constantes, bromas crueles, apodos despectivos y difamación. Los comentarios sobre la imagen corporal, la apariencia, la forma de hablar, el origen, la religión, la orientación sexual, la identidad de género o el estado de salud son muy comunes y pueden ser devastadores para la autoestima. Véase también señales y consejos sobre las señales de alerta del acoso verbal.
El acoso psicológico o relacional se manifiesta a través de comportamientos más sutiles, pero igualmente destructivos: excluir a alguien de grupos, difundir rumores, manipular amistades, incitar a otros compañeros a ignorar o aislar a la víctima, mirarla con desprecio, susurrar y reírse cuando se acerca. Este tipo de agresión es muy común entre las chicas, quienes tienden a utilizar estrategias más indirectas y relacionales.
El acoso sexual implica comentarios, gestos, tocamientos o insinuaciones con connotaciones sexuales sin consentimiento , compartir imágenes íntimas, hacer chistes sexuales sobre el cuerpo o la vida privada de la víctima, así como presionarla para que participe en actos sexuales. En el mundo digital, es común a través de la difusión de desnudos, el chantaje con fotos o videos y la exposición de contenido íntimo.
El ciberacoso es la extensión de todas estas formas de agresión al entorno en línea , utilizando fotografías, videos, audio, texto, memes, stickers e imágenes editadas para humillar, amenazar o excluir a alguien. Crear páginas para burlarse de una persona, compartir capturas de pantalla de conversaciones privadas, editar imágenes con el rostro de la víctima o enviar mensajes de odio anónimos son ejemplos típicos.
Participantes: víctimas, perpetradores y observadores.
El acoso escolar no es un fenómeno individual, sino colectivo . En cada caso intervienen diversos roles: el agresor, la víctima y el observador. Todos estos roles conllevan responsabilidades, riesgos y posibilidades de cambio.
La víctima es la persona que sufre repetidamente agresiones, humillaciones, exclusión o amenazas . A menudo, se siente como una minoría, con menos fuerza física o social, con dificultades para defenderse o sin un grupo de apoyo. Puede ser objeto de discriminación por ser "diferente" a los ojos de los demás, debido a su apariencia, calificaciones, acento, origen, orientación sexual, identidad de género, discapacidad, situación económica, entre otros motivos.
El agresor obtiene placer o una sensación de poder al dominar a otro . Suele tener menos empatía por el sufrimiento ajeno, baja tolerancia a la frustración, impulsividad y, a veces, marcados prejuicios hacia quienes considera "diferentes". Estos comportamientos pueden asociarse posteriormente con un mayor riesgo de involucrarse en la delincuencia, el vandalismo, el abuso de sustancias y otras formas de violencia en la edad adulta.
Los observadores (o testigos) son todos aquellos que ven, saben o sospechan que se está produciendo acoso escolar . Pueden reírse, guardar silencio, fomentarlo, grabarlo con su teléfono móvil o, por el contrario, intervenir para defender a la víctima o pedir ayuda a un adulto. La actitud de estos observadores es crucial: las investigaciones demuestran que cuando un compañero dice con firmeza cosas como «basta» o «lo que estás haciendo no está bien», en aproximadamente la mitad de los casos la agresión cesa o disminuye.
Por eso, los programas de prevención eficaces no solo trabajan con las víctimas y los perpetradores, sino con toda la clase y la comunidad escolar , promoviendo una cultura de empatía, respeto y responsabilidad colectiva.
Datos, contexto e impacto del bullying en Portugal
Estudios internacionales, como el informe de la UNESCO «Detrás de las cifras: acabar con la violencia y el acoso escolar», muestran que 1 de cada 3 niños en todo el mundo sufrió acoso escolar en el último mes analizado, lo que da una idea de la magnitud global del problema. En Portugal, datos de un informe del Grupo de Trabajo para Combatir el Acoso Escolar indican que el 5,9 % de 31.133 estudiantes de entre 11 y 18 años declararon haber sido víctimas de acoso escolar.
Las niñas suelen reportar ser víctimas, mientras que los niños aparecen con mayor frecuencia como agresores . Además, el ciberacoso tiende a aumentar con la edad, reflejando el incremento del tiempo que se pasa en línea y el acceso independiente a teléfonos inteligentes, redes sociales y juegos en línea.
El acoso escolar y el ciberacoso generan un clima de miedo, ansiedad e inseguridad incompatible con un entorno de aprendizaje saludable . La escuela deja de ser vista como un espacio seguro, lo cual tiene claras consecuencias para la calidad de la educación, el rendimiento académico, la salud física y mental, y la integración social de los niños y jóvenes.
El impacto del abuso prolongado puede ser profundo a nivel biopsicosocial : tristeza persistente, baja autoestima, cambios bruscos de humor, aislamiento, regresión en conductas (enuresis nocturna, tics), problemas de sueño, pesadillas, pérdida de apetito, morderse las uñas, llanto fácil, tartamudeo, entre otros. En casos más graves, pueden presentarse conductas autolesivas, ideación suicida y, lamentablemente, intentos de suicidio (véase también la carta de Diego ).
Para los agresores, las consecuencias también existen y no son insignificantes : reforzamiento de patrones de violencia, dificultad para establecer relaciones sanas, mayor probabilidad de conflictos con compañeros y adultos, mayor riesgo de consumo temprano de sustancias y participación en actividades delictivas. La violencia puede convertirse en un comportamiento adictivo, en el que el agresor busca una intensidad cada vez mayor para obtener la misma sensación de poder.
Planes nacionales: "Escuela sin Bullying. Escuela sin Violencia"
Ante la gravedad de las cifras y el impacto en la vida de los niños y jóvenes, el Ministerio de Educación portugués creó el "Plan para la prevención y lucha contra el acoso escolar y el ciberacoso ", enmarcado en la campaña "Escuela sin acoso escolar. Escuela sin violencia". Este plan comenzó a implementarse en el curso escolar 2019/2020, mediante el decreto n.º 8404-C/2019.
El objetivo es que cada escuela desarrolle su propio plan, adaptado a su contexto, pero basado en principios comunes : evaluación inicial de necesidades, identificación de situaciones y problemas, definición de estrategias de prevención, creación de mecanismos seguros de denuncia, implementación de campañas de sensibilización, capacitación para el personal docente y no docente, participación de padres y tutores, y coordinación con socios externos. Diversas soluciones para el acoso escolar pueden integrarse en los planes escolares.
En el curso 2019/2020, 52 grupos de escuelas y escuelas independientes recibieron el sello "Escuela sin acoso escolar | Escuela sin violencia" por implementar planes y prácticas diarias consistentes que promueven la salud, el bienestar, la no violencia, la inclusión y la no discriminación. Se identificó a 1.694 estudiantes como embajadores de "Escuela sin acoso escolar | Escuela sin violencia", desempeñando un papel activo en la prevención y el combate de estos fenómenos.
Durante el mismo período, se llevaron a cabo 450 actividades de sensibilización, conmemoración, capacitación e intercambio de buenas prácticas , junto con 153 sesiones de capacitación dirigidas a docentes, personal no docente y padres/tutores. Más de cien grupos escolares integraron actividades de prevención en la asignatura de Ciudadanía y Desarrollo, lo que demuestra que el plan no es solo un documento, sino un trabajo continuo dentro de la escuela.
Para supervisar y mejorar esta iniciativa, se creó el Comité de Seguimiento para la Lucha contra el Acoso Escolar y el Ciberacoso en las Escuelas , responsable de supervisar la implementación del plan, proponer ajustes y brindar apoyo a los centros educativos. La Dirección General de Educación (DGE) actualiza el plan basándose en los informes de evaluación escolar y presenta nuevas versiones en fechas simbólicas como el Día Mundial contra el Acoso Escolar, el 20 de octubre.
Equipo y certificaciones “Escuela Sin Bullying. Escuela Sin Violencia”.
Uno de los pilares del plan nacional es la creación, en cada escuela, de un equipo «Escuela sin acoso escolar. Escuela sin violencia» , responsable de coordinar las acciones de prevención, identificación, intervención y seguimiento de los casos. Este equipo debe incluir a personas con experiencia en promoción de la salud y prevención de la violencia, generalmente comenzando con el coordinador de Educación para la Salud y su equipo.
Varios miembros clave de la comunidad educativa pueden (y deben) formar parte de este equipo : el coordinador de la estrategia de educación para la ciudadanía, el coordinador del equipo multidisciplinario de apoyo a la inclusión, los docentes con formación específica en prevención de la violencia, acoso escolar y ciberacoso, los profesores de informática, los coordinadores de proyectos, los representantes de la gestión de clase, los alumnos reconocidos por sus compañeros, los auxiliares operativos encargados del patio de recreo y otros espacios escolares, el psicólogo escolar y, siempre que sea posible, los miembros del Equipo de Salud Escolar.
Una vez formado el equipo, el primer paso es realizar un diagnóstico detallado de la situación del centro educativo . Este diagnóstico puede incluir cuestionarios para alumnos, profesores, personal de apoyo y padres/tutores, análisis de incidentes, observación de los espacios físicos y recopilación de opiniones sobre el clima escolar. A partir de ahí, se definen las prioridades, las clases que se involucrarán inicialmente, las acciones de sensibilización y las necesidades de formación.
Una iniciativa que las escuelas pueden desarrollar es el compromiso "Aula sin acoso escolar. Aula sin violencia" . La clase adopta colectivamente normas de respeto, apoyo mutuo y rechazo a la conducta agresiva, las cuales pueden ser reconocidas formalmente y registradas en los expedientes individuales de los estudiantes. Este tipo de compromiso visibiliza las buenas prácticas y refuerza el sentido de responsabilidad colectiva.
El trabajo constante puede llevar a que la escuela obtenga la certificación "Escuela sin acoso escolar. Escuela sin violencia" , que se otorga anualmente con base en un informe detallado que la escuela presenta a través del sitio web oficial www.sembullyingsemviolencia.edu.gov.pt. El informe incluye información sobre el equipo, las acciones desarrolladas, su integración en el currículo, los proyectos en curso y cómo la escuela registra y responde a los casos de violencia.
Otras certificaciones: Sello de Escuela Saludable y Seguridad Digital
Más allá del sello específico contra el acoso escolar, existen otras certificaciones que reconocen a las escuelas que promueven entornos más seguros, saludables y digitalmente responsables . Estas distinciones no son meros premios, sino instrumentos que orientan las prácticas escolares.
El Sello de Escuela Saludable distingue a las escuelas que abordan la salud y el bienestar desde una perspectiva biopsicosocial, integrada en su Proyecto Educativo . Una Escuela Saludable involucra a toda la comunidad en la toma de decisiones, promueve relaciones interpersonales positivas, monitorea el impacto de sus acciones y, más recientemente, valora explícitamente el trabajo para prevenir el acoso escolar y el ciberacoso.
El Sello de Seguridad Digital, promovido por European Schoolnet, reconoce a los centros educativos que adoptan buenas prácticas en ciudadanía digital y ciberseguridad . Al trabajar en la seguridad digital —normas para el uso de internet, protección de datos, gestión de dispositivos y respuesta ante incidentes en línea—, el centro previene directa e indirectamente el ciberacoso y crea entornos digitales más responsables.
Estas certificaciones se ajustan al Plan de Acción de Educación Digital 2021-2027 de la Comisión Europea , que promueve una educación digital ética, inclusiva y de alta calidad que respete la protección de datos personales. Asimismo, están integradas en la Estrategia Nacional de Ciberseguridad, donde la prevención, la educación y la sensibilización son pilares fundamentales.
Herramientas como la autoevaluación Check-in y SELFIE permiten a los centros educativos diagnosticar su nivel de madurez digital , ayudando a diseñar e implementar el Plan de Acción para el Desarrollo Digital Escolar (PADDE), que incluye, entre otros aspectos, la promoción de la ciudadanía digital y las prácticas seguras en línea, esenciales para reducir las situaciones de ciberacoso.
El bullying y el ciberbullying en el currículo y en la ciudadanía.
La lucha contra el acoso escolar y el ciberacoso no se limita a las normas disciplinarias; también implica educación y desarrollo de habilidades . En Portugal, la Estrategia Nacional de Educación para la Ciudadanía (ENEC) sitúa la prevención de la discriminación y la violencia como un objetivo central.
La asignatura de Ciudadanía y Desarrollo constituye un espacio curricular privilegiado para abordar temas como los derechos humanos, la salud, la sexualidad, los medios de comunicación y la ciudadanía digital . En estas áreas, los estudiantes pueden aprender sobre empatía, respeto a la diversidad, comunicación no violenta, pensamiento crítico sobre el contenido en línea, protección de datos y la lucha contra el discurso de odio.
Los resultados de aprendizaje esenciales en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y las directrices de TIC para el primer ciclo enfatizan la importancia de la ética y la seguridad en los entornos digitales . En el área de Seguridad, Responsabilidad y Respeto en Entornos Digitales, se abordan sistemáticamente temas como el ciberacoso, la protección de la privacidad, la gestión de contraseñas y el comportamiento responsable en línea.
Asimismo, en la asignatura de Estudios Ambientales, especialmente en las áreas de Sociedad y Naturaleza, surgen objetivos relacionados con la valoración de la diversidad, el bienestar físico y psicológico, y las relaciones saludables . Esto permite abordar desde temprana edad los problemas de acoso escolar y exclusión, de una manera adaptada a la edad de los niños.
Los marcos de referencia para la educación en salud y la alfabetización mediática ofrecen a las escuelas una guía concreta para integrar estos temas en sus proyectos , promoviendo el desarrollo de estudiantes sanos, seguros, autónomos y críticos en cualquier entorno, incluido el digital. Idealmente, la ciudadanía digital y la prevención de la violencia se abordan en todas las asignaturas, no solo en momentos específicos.
Registro de casos, líneas de apoyo y recursos oficiales
Un sistema eficaz contra el acoso escolar necesita datos fiables sobre lo que ocurre en los centros educativos . En Portugal, los directores tienen acceso a la plataforma SISE (Sistema de Información sobre Seguridad Escolar), gestionada por la DGStE, donde pueden registrar incidentes de violencia, incluido el acoso escolar y el ciberacoso, aunque no estén tipificados como delitos.
Este registro detallado, sin penalizar a la escuela, permite comprender mejor los tipos de violencia, los contextos y la frecuencia , lo que ayuda a definir políticas y medidas nacionales más adecuadas. Además, la precisión de los informes se considera uno de los criterios para la certificación "Escuela sin acoso escolar. Escuela sin violencia".
Más allá de los mecanismos internos de los centros educativos, Portugal cuenta con diversas líneas de apoyo y servicios especializados que ofrecen escucha activa, orientación psicológica, asesoramiento jurídico y canales de denuncia. Estos servicios están dirigidos a niños, jóvenes, familias y profesionales.
Algunos recursos importantes incluyen líneas telefónicas gratuitas y confidenciales, servicios de chat en línea, correos electrónicos específicos y páginas web con información detallada . La Línea de Ayuda Infantil SOS (116 111) del Instituto de Apoyo a la Infancia, el Servicio de Asesoramiento Psicológico de la Línea de Ayuda SNS24 (808 24 24 24), APAV – con líneas de apoyo a las víctimas (707 200 077 y 116 006) – y SOS Estudiante (915 246 060, 969 554 545, 239 484 020) son ejemplos de canales disponibles.
También existe No Bully Portugal, que ofrece apoyo a familias afectadas por el ciberacoso, y la Línea de Ayuda para una Internet Segura (800 21 90 90, [email protected] ) , dedicada a la seguridad en línea, el contenido ilegal y el abuso en internet. En caso de emergencia, el número europeo 112 sigue siendo el principal punto de contacto.
Desde el punto de vista institucional, la Policía de Seguridad Pública (PSP), a través del programa Escuela Segura, recibe denuncias en persona o por correo electrónico, y la Inspección General de Educación y Ciencia (IGEC) ofrece vías formales para presentar denuncias sobre incidentes ocurridos en el ámbito escolar . El sitio web www.sembullyingsemviolencia.edu.gov.pt reúne materiales de apoyo, videos, folletos e información sobre planes y buenas prácticas.
El papel de la Orden Portuguesa de Psicólogos y materiales de apoyo.
Con motivo del Día Mundial contra el Acoso Escolar, el 20 de octubre, el Colegio Portugués de Psicólogos (OPP) ha lanzado diversos recursos dirigidos a padres, cuidadores y a la comunidad educativa , con el objetivo de aumentar el conocimiento sobre el acoso escolar y el ciberacoso.
Entre estos materiales, destacan la ficha informativa sobre el ciberacoso, el manual "¿Hablemos de acoso?" y la lista de verificación "¿Soy víctima de acoso o acosador?" . Estos documentos explican, en un lenguaje accesible, qué es el acoso, los tipos de comportamiento que lo caracterizan, el perfil del agresor, las señales de alerta para las víctimas y las estrategias de prevención e intervención. También incluyen listas de apoyo e inspiración, como las 50 frases contra el acoso para usar en campañas y actividades.
La OPP (Colegio de Psicólogos Portugueses) advierte que muchos niños y jóvenes víctimas de ciberacoso tienen miedo o vergüenza de pedir ayuda , o temen perder el acceso a las tecnologías digitales si cuentan lo que les sucede. Por ello, es fundamental que los adultos creen un clima de confianza, escuchando sin juzgar y con apertura al diálogo, reforzando la idea de que no se les retirará el acceso a la tecnología como castigo por denunciar una situación de abuso.
Estos recursos complementan otros documentos importantes disponibles en portugués, como manuales de organizaciones de derechos humanos y guías de prevención dirigidas a las escuelas . En conjunto, ofrecen un marco actualizado de estrategias, ejemplos prácticos y orientación para diferentes públicos: estudiantes, familias, docentes, auxiliares operativos y técnicos especializados.
Mediante el uso de estos materiales, las escuelas pueden enriquecer sus actividades de sensibilización, las sesiones en el aula y los proyectos de ciudadanía digital , ayudando a los estudiantes a identificar si son víctimas, perpetradores u observadores pasivos, e indicándoles formas concretas de actuar de manera responsable.
Señales de advertencia para padres, cuidadores y profesores.
Los padres, tutores y profesores se encuentran en una posición privilegiada para detectar los primeros signos de acoso escolar y ciberacoso . Sin embargo, los síntomas suelen interpretarse como "fases" de la adolescencia o problemas de comportamiento aislados.
Entre las señales que los adultos deben tener en cuenta se encuentran los cambios repentinos en el comportamiento o el estado de ánimo : tristeza frecuente, llanto sin una explicación clara, irritabilidad, arrebatos de ira, apatía, aislamiento o negativa a hablar sobre el día en la escuela. Los problemas para dormir (insomnio, pesadillas), los cambios en el apetito y las molestias somáticas (dolores de cabeza, dolores de estómago, vómitos) sin una causa médica aparente también pueden indicar malestar psicológico relacionado con el acoso escolar.
Otros indicios incluyen daños recurrentes o la desaparición de pertenencias personales o útiles escolares (gafas rotas, cuadernos rasgados, mochila dañada), ropa rota o sucia, moretones, cortes o rasguños que el niño o joven justifica con "Me caí" o "Fue un accidente". La negativa o el miedo a ir a la escuela, las peticiones de ser acompañado al colegio y de regreso a casa, evitar excursiones, visitas a clases o actividades extracurriculares deben tomarse en serio.
En el caso del ciberacoso, los cambios de comportamiento con respecto a los teléfonos móviles y los ordenadores son pistas importantes : apagar rápidamente la pantalla cuando se acerca un adulto, sentir ansiedad al recibir notificaciones, pasar mucho tiempo en línea con una expresión tensa o triste o, por el contrario, evitar por completo el uso de las redes sociales después de un período de uso intenso.
Los docentes deben observar atentamente las interacciones entre los estudiantes en los pasillos, patios de recreo, transporte escolar y espacios menos supervisados , ya que es allí donde suelen ocurrir los incidentes más graves. Los grafitis con nombres repetidos en los baños o en las paredes, las risas dirigidas siempre a las mismas personas en el aula, la exclusión sistemática de alguien del trabajo en grupo y la ausencia de la víctima en las actividades de clase son indicadores que requieren investigación.
¿Qué pueden hacer los testigos (observadores) del bullying?
Quienes presencian el acoso escolar tienen un papel crucial que desempeñar: guardar silencio equivale, en la práctica, a dar poder al agresor . Sabemos que puede ser difícil intervenir, sobre todo por miedo a convertirse en la próxima víctima, pero las pequeñas acciones pueden marcar una gran diferencia.
Una de las estrategias más efectivas es una intervención verbal simple y firme , con frases como "basta", "lo que estás haciendo no está bien" o "eso no tiene gracia". Los estudios demuestran que cuando alguien se opone claramente, en aproximadamente la mitad de los casos el agresor cede o la intensidad de la agresión disminuye.
Si consideras peligroso intervenir directamente, aléjate de la situación y busca rápidamente a un adulto de confianza : profesor, auxiliar, director de clase, coordinador o personal de seguridad del colegio. Explica lo que viste, quiénes estuvieron involucrados, dónde y con qué frecuencia ocurre. No se trata de presentar una queja por malicia, sino de proteger a alguien que necesita ayuda.
Si la escuela cuenta con mecanismos formales para denunciar incidentes, como un buzón de sugerencias, un formulario anónimo, correo electrónico o un número de teléfono específico, utilícelos . El anonimato puede ser una protección importante cuando se teme represalias. En casos de ciberacoso, guarde las pruebas (capturas de pantalla, enlaces, fechas, nombres de usuario) y muéstreselas a un adulto.
También puedes acercarte a la víctima y animarla a buscar ayuda , ofreciéndote a acompañarla a hablar con un profesor, el director de clase, el psicólogo escolar o sus padres/tutores. Tener a alguien a su lado cuando habla de lo que está sucediendo reduce la vergüenza y el miedo, y aumenta la probabilidad de que la situación se tome en serio.
Estrategias para quienes sufren bullying o cyberbullying.
Si sufres acoso escolar, lo primero que debes saber es: no es tu culpa . Nada justifica ser humillado, amenazado o agredido repetidamente. Y aunque te sientas solo, siempre hay adultos y servicios que pueden ayudarte.
Una estrategia inmediata es evitar darle al agresor la reacción que busca : lágrimas, arrebatos de ira, pérdida de control. Siempre que sea posible, intenta no responder con insultos, no mostrar nerviosismo ni involucrarte en la discusión. Exteriormente, mantén la postura más tranquila y neutral posible; interiormente, más tarde, habla sobre lo que sentiste o escribe en un diario para expresar tus emociones.
Responde de forma breve, firme y tranquila . Frases como «eso es lo que tú piensas, no es cierto para los demás», «no voy a perder el tiempo contigo» o «basta, no tienes derecho a eso» pueden dejar las cosas claras sin agravar el conflicto. En algunos casos, usar la ironía o un humor sutil también ayuda; por ejemplo, si alguien se burla de tu atuendo, responder «gracias por el comentario sobre moda» puede calmar la situación.
Si te sientes inseguro/a, no dudes en abandonar la zona . Aléjate, busca un lugar con adultos, ve a la biblioteca, la oficina, la sala de profesores, la recepción o cualquier otro lugar donde te sientas más seguro/a. Tu seguridad física siempre es lo primero.
Lo más importante es pedir ayuda a un adulto de confianza . Empieza por tus padres o tutores: explícales qué ha estado sucediendo, desde cuándo, quiénes están involucrados y cómo te sientes. No tengas miedo de denunciar; estás pidiendo ayuda a quienes te quieren y tienen la responsabilidad de protegerte. Pídeles que hablen con la escuela (el profesor, el director, el servicio de psicología) y que no intenten resolver el caso directamente con los padres de los agresores sin el apoyo de la escuela, para evitar más conflictos. Para obtener orientación práctica sobre cómo actuar, consulta la guía sobre cómo ayudar a un niño víctima.
Si crees que tus padres no te entenderán o no sabes cómo hablar con ellos, busca a otro adulto de confianza : un profesor, el director de clase, el psicólogo escolar, un familiar, el médico de cabecera, el responsable de una asociación, un entrenador. Puedes pedirle a un amigo o a un hermano que te acompañe, sobre todo si también presenció el abuso.
Si sientes demasiado miedo o vergüenza para hablar cara a cara, escribir una carta o un correo electrónico puede ser una buena alternativa . Describe lo sucedido, quiénes están involucrados, dónde y desde cuándo, y entrégaselo a alguien de confianza, conservando una copia. También puedes usar el correo electrónico anónimo y las líneas de ayuda telefónica, que garantizan la confidencialidad y pueden remitir tu caso a las autoridades competentes.
Recomendaciones para quienes practican bullying.
Si te das cuenta de que estás lastimando a un colega, incluso si crees que es "solo una broma", es fundamental detenerte y reflexionar . Muchos agresores comienzan pensando que solo están "bromeando" con alguien, pero cuando todos se ríen a costa de alguien que no puede defenderse, eso ya no es humor, es crueldad.
Ser temido no es lo mismo que ser respetado . Formar un grupo "temido" en la escuela puede darte una sensación momentánea de poder, pero la verdad es que, en el fondo, mucha gente siente repulsión o miedo hacia ti. Y eso no es admiración, es rechazo silencioso. Más adelante, estas actitudes pueden cerrar las puertas a amistades verdaderas, oportunidades profesionales y relaciones sanas.
La violencia se aprende y se refuerza, convirtiéndose en un hábito difícil de erradicar . Muchos casos de violencia doméstica y delitos en la edad adulta tienen su origen en la forma en que la persona se relacionaba con los demás durante su infancia y adolescencia. Cuanto antes se rompa este patrón, mayor será la libertad para construir una vida sin violencia.
También es una ilusión pensar que nunca sufrirás las consecuencias . Tus compañeros pueden denunciarte, los profesores pueden intervenir, el colegio puede aplicar medidas disciplinarias y se puede recurrir a entidades externas. Una situación que empezó "como una broma" puede acabar en un cambio de colegio, repetición de curso, procedimientos disciplinarios y una profunda tristeza para tu familia cuando se enteren de lo que has hecho.
Si te identificas con alguno de estos comportamientos, busca apoyo . Habla con un adulto de confianza, consulta con el psicólogo escolar e intenta comprender por qué sientes la necesidad de menospreciar a los demás. A menudo, detrás del acoso escolar se esconden dolor, frustración, baja autoestima o experiencias de violencia en el hogar. Buscar ayuda no es un signo de debilidad, sino de valentía y voluntad de cambiar.
¿Cómo pueden la familia y la escuela prevenir e intervenir?
Los padres, tutores y profesores están en primera línea para prevenir el acoso escolar y el ciberacoso . Su reacción ante las quejas, cómo abordan el tema en casa y en la escuela, y cómo establecen normas de convivencia marcan la diferencia.
Cuando un niño o joven comparte que está siendo víctima de maltrato, el primer paso es escuchar con calma y empatía , evitando frases que minimicen el problema como "son cosas de niños", "no te preocupes" o "tienes que ser más fuerte". Es preferible validar sus sentimientos ("Entiendo que te sientas herido", "eso no es normal ni aceptable") y agradecerle su confianza.
Ayuda a la víctima a organizar su relato, identificando quién, cuándo, dónde y cómo ocurrieron las agresiones . Sugerirle que evite lugares aislados, que intente ir acompañada de amigos durante los recreos y de camino a la escuela, y reforzar la importancia de no responder con agresión física son estrategias útiles, pero no sustituyen la intervención institucional.
Es fundamental informar al centro educativo —al profesor de la clase, al director, al psicólogo escolar— y coordinar una respuesta conjunta . En muchos casos, también será necesario involucrar a servicios externos, como el programa Escuela Segura, centros de salud, líneas de apoyo o servicios sociales, especialmente cuando existan indicios de un riesgo grave para el bienestar físico o emocional del niño.
Si se identifica a su hijo como el agresor, el camino a seguir también implica escucharlo y exigirle responsabilidad . No lo niegue automáticamente ni diga "mi hijo no hace eso"; escuche su versión, afronte los hechos, explique claramente por qué el comportamiento es inaceptable, qué consecuencias puede tener y qué se espera de un cambio. Junto con la escuela, pueden planificar apoyo psicológico, el desarrollo de habilidades socioemocionales y la reparación del daño, cuando sea apropiado.
En lo que respecta al uso de Internet, las familias y las escuelas deben acordar reglas claras y coherentes : tiempo de pantalla, redes apropiadas para la edad, dispositivos en áreas comunes de la casa, prohibición de compartir contraseñas entre compañeros de clase, fomento de la denuncia de contenido abusivo y mayor vigilancia con respecto a las solicitudes de amistad de desconocidos.
Una cultura escolar basada en la empatía, la participación estudiantil y la valoración de la diversidad es el mejor antídoto a mediano y largo plazo . Los programas de ciudadanía digital, los proyectos de ayuda entre pares, la formación continua para el personal docente y no docente, y la participación activa de padres y tutores son fundamentales para lograrlo. Para obtener orientación sobre lo que los padres pueden hacer , consulte las guías prácticas.
La lucha contra el acoso y el ciberacoso requiere una acción concertada de toda la comunidad –alumnos, familias, docentes, administraciones escolares, servicios de salud, fuerzas de seguridad y organizaciones especializadas– e implica tanto medidas concretas de protección y denuncia como un trabajo diario para construir relaciones más humanas, solidarias y respetuosas, donde nadie se sienta solo ni condenado al silencio.
